Interpretar para comprender. Niveles de interpretación aplicados a la Biblia.

Desde un enfoque lingüístico, todo texto puede ser interpretado literalmente, figurativamente y simbólicamente. Con la Biblia, muchos hacen lo mismo, influenciados mayormente por la Reforma Protestante, pues Martin Lutero planteaba la interpretación libre y literal de las Escrituras. Sin embargo la tradición católica ha apostado por una interpretación clasificada en tres niveles: el sentido literal, el sentido pleno y el sentido tipológico. Es importante conocerlos y diferenciar entre ellos. A continuación les presento tres niveles de interpretación para comprender mejor la Biblia.

 

Sentido literal

No es más que, lo que el autor quiso decir al momento de plasmar el escrito, es decir que este sentido literario va de la mano con la intención del autor, su cultura y su contexto histórico. Además, esta interpretación presta atención a los recursos lingüísticos utilizados por el autor al momento de redactar el escrito.

Es importante no confundir el literalismo con el sentido literal, ya que, en el primer caso, quien interpreta el texto asumirá su mensaje letra por letra o sea tal cual está escrito. Un ejemplo es la expresión «se le estremecieron las entrañas» presente en Génesis 43, 30 y Habacuc 3, 16. En estos textos citados se refiere a conmoverse o sentir con el otro, frente a un acontecimiento, etc. Pero una persona que interprete el texto de manera literalista entenderá que se refiere al movimiento de los órganos internos (significado literal de entrañas) lo cual obviamente no es la intención del autor. No debemos buscar un sentido figurado al interpretar el sentido literal de un texto. Algunos textos a los cuales podemos aplicar el sentido literal son las parábolas, oráculos y profecías. Otro texto que nos sirve de ejemplo es el relato de la creación; el sentido literal vera los días de la creación como una manera de expresar que Dios creó el mundo en momentos, es decir de forma organizada. Por el contrario un análisis literalista entenderá que se refieren a días de 24 horas de duración tal cual los conocemos y nada más.

El sentido literal no separa el texto de su situación cultural e histórica en el que fue escrito ya que esto sería negar su valor como Palabra de Dios, inspirada en hechos y vivencias de hombres.

 

Sentido Pleno

Este análisis surge de la necesidad de los primeros cristianos de unir la persona de Jesús con el Antiguo Testamento existente anterior a Él. Busca descubrir un mensaje, comunicado por Dios, pero que su escritor no conoció. Se parte de la idea de que Dios puede hablarnos hoy con textos escritor anteriormente. Es buscar el mensaje pleno de un texto.

El sentido pleno es aplicable a profecías, salmos y oráculos, pero no se recomienda aplicarlo a narraciones, por el punto anteriormente tratado. Para ilustrar esto, veamos el siguiente ejemplo:

El redactor del evangelio de Mateo, al hablar cita el texto de Isaías 7, 14 pues entiende que hablan de Jesús y en Cristo este texto se realiza, adquiere plenitud su mensaje. Otro ejemplo es el siervo sufriente de Isaías 53 y el Salmo 22, que los primeros cristianos asumieron se referían a Cristo, contrario a lo que los rabinos entendían, es decir que se trababa del pueblo oprimido.

El sentido pleno planteó que Dios inspiro a unos a escribir y a otros a interpretar.


Sentido tipológico

Desde este nivel de significación de la Palabra de Dios, se plantea interpretar ciertos textos bíblicos, que narran acontecimientos, instituciones y personajes del pasado, como prefiguraciones de posteriores personas y acontecimientos. A cada figura del texto se le llama "tipo". Esto nos sirve para establecer diferencias y similitudes entre textos. No se debe aplicar este parámetro de interpretación a las profecías y oráculos. Ilustremos esto con un ejemplo:

En 1 Cor. 10, 1 -10 el redactor del texto cita diferentes tipos para el bautismo (liberación de Egipto, paso entre las aguas, etc.) y la Eucaristía (el mana). A la vez va estableciendo también las diferencias. Este es un análisis tipológico, que trabaja sobre el esquema Anuncio-cumplimiento o Prefigura-materialización.

No debemos abusar de la aplicación de este sentido a todo texto, ya que se puede incurrir en muchísimos errores, pues no todo texto es una prefigura de un acontecimiento posterior. Lo mismo aplica para los demás niveles. Debemos abrirnos a valorar estos enfoques interpretativos, presente desde hace muchos años en nuestra Iglesia ya que son un tesoro invaluable de gran ayuda al acercarnos a las escrituras.

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